desde que una tarde me pare en frente de el y le conte mis siniestras ideas
de fotografiarlo, y ademas saber que diablos podian hablar 2 tipos extraños
en una esquina cualquiera, en fin yo me fui a casa y el se fue a la esquina,
sin antes decirme que cualquier dia volvia a este perro mundo.

En secreto me propuse el ultimo fin de semana retratar a mis abuelos,
ya estan casados, mas sabios y mucho mas pausados - aveces la mirada
de el se va como la de cualquier niño, eso me facina, llegar algo tarde
a hacer lo mejor que sabe hacer, conversar y hacer deliciosos pasteles.

De tanto experimentar he caido en mi propia trampa,
no es nada de egocentrico, es mas bien un ejercicio,
verse a si mismo como en un gran espejo, el espejo de la vida.

Fotografias y texto Italo Lemus Veas (incluida esta)
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